Destaca un frescor vibrante y natural liderado por la flor de tilo y la escoba (retama), que aportan un matiz meloso y silvestre desde el primer instante.
El corazón se vuelve más sedoso y empolvado gracias al heliotropo, que se entrelaza con la delicadeza del jazmín sambac, creando un aura floral luminosa que parece flotar en el aire.
La base aporta estructura y modernidad con la calidez del ambroxan, la suavidad del almizcle y un toque seco de maderas blancas (Georgywood), asegurando una fijación impecable y una estela elegante.
Es como un rayo de sol capturado en un frasco. Transmite una sensación de bienestar, limpieza de lujo y luz infinita. Es el perfume perfecto para quienes buscan una firma olfativa tierna pero con una presencia magnética y muy duradera.




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