La apertura es un golpe embriagador y rico de esencia de coñac.
Un corazón especiado y profundo donde se fusionan la canela, el absoluto de roble y el absoluto de haba tonka, aportando una calidez seductora y amaderada.
Un final delicioso y duradero que perdura en la piel gracias a una mezcla de praliné, vainilla y sándalo, ofreciendo un acabado cremoso, dulce y sofisticado.
Un aroma cálido, opulento y embriagador. Se siente como beber un coñac premium frente a una chimenea; una mezcla perfecta entre lo gourmet y lo amaderado, que transmite seguridad, sensualidad y exclusividad.
Acordes: amaderado (100%), cálido especiado (99.41%), dulce (91.01%), avainillado (82%), canela (78.08%), ámbar (51.21%), atalcado (48.23%)




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