El aroma abre con una explosión jugosa de cereza negra y bergamota, acompañadas por un toque sutil de frambuesa que aporta una frescura chispeante y adictiva desde la primera pulverización.
En el centro de la fragancia, la dulzura se torna compleja y floral. Destacan la rosa damascena y el jazmín sambac, entrelazados con una nota de praliné que aporta una textura cremosa y gourmand, equilibrando la acidez inicial de la fruta.
La base es donde reside el verdadero carácter «Burning» (quemado). Una mezcla profunda de palo santo, madera de gaiac y haba tonka crea un final ahumado, terroso y persistente. El toque de bálsamo del Perú y pachulí asegura una fijación excelente y un aura de misterio amaderado.
Es un perfume que evoca euforia y calidez. Se siente como un abrazo ahumado y dulce a la vez; una fragancia nocturna y otoñal que equilibra perfectamente lo comestible (gourmand) con lo espiritual y amaderado. Ideal para personalidades seguras que desean un aroma con presencia, carácter y un toque de seducción oscura.
Acordes: amaderado (100%), dulce (80.23%), ámbar (68.31%), avainillado (57.34%), aromático (56.18%), balsámico (54.65%), afrutados (48.67%), cítrico (47.16%)
Cereza ardiente, frambuesa y bergamota
heliotropo, praliné, rosa de Damasco y jazmín sambac
Ambrettolide, bálsamo del Perú, haba tonka, madera de gaiac, pachulí y vetiver de Haití, palo santo




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