La experiencia comienza con una apertura chispeante y vibrante, donde la frescura de la bergamota de Calabria se entrelaza con la luminosidad de la flor de azahar del naranjo de Egipto.
En el corazón de la fragancia, se despliega un opulento y cremoso bouquet de flores blancas. El protagonista es el nardo de la India, realzado por toques delicados de jazmín de la India, creando una impronta floral intensa y femenina.
La base es duradera y reconfortante. Notas de vainilla de Madagascar y un suave almizcle blanco se funden con la profundidad del cedro de Virginia, proporcionando una sensualidad adictiva y una fijación notable en la piel.
Acordes: floral blanco (100%), nardos (61.2%), cítrico (58.35%), animálico (47.03%), avainillado (44.25%)




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